lunes, 16 de marzo de 2015

3. ACTITUDES ANTE LOS CONFLICTOS

Evasión: No querer ver el conflicto que, como es real, está actuando como tal y deteriorando al equipo como tal y a sus integrantes.  Quien no quiere ver el problema no lo resolverá y lo que pudo pararse a tiempo, con el tiempo, se agravará con cada vez mayores quiebres.

Estado emocional alterado: Los conflictos no deben enfrentarse en un estado emocional alterado, aunque el problema sea emocional.  Por el contrario, antes debemos procurar un estado de armonía o calma interior, de tal forma predomine la agilidad mental, equilibrio emocional, equidad y justo diálogo y justa decisión.   Si tratado el problema, en tiempos y forma adecuados,  no se vislumbra solución porque  ésta no depende de los integrantes del equipo sino de otros; a veces hay que esperar que cambien las circunstancias (para no agotarse en algo sin solución momentánea) o buscar el apoyo donde corresponda, teniendo cuidado con los intereses del equipo de apoyo que, por ser otro grupo, podría tener interés que agravarían en vez de solucionar el problema.

Suavización del conflicto, lo que no debe confundirse con la disminución gradual o solución del conflicto: A veces quien lidera el equipo, por incapacidad o intereses personales ocultos, manipula a los integrantes, desviando la atención del conflicto hacia problemas menores.  Los cimientos der la casa son los malos pero arreglo la llave de paso o planto un árbol y regalo un columpio.  Existen muchos aparentes líderes que sólo palmotean la espalda, ofrecen una once o comida o un discurso sólo emotivo o de promesas infundadas.

Actitud Dictaminatoria: Se hace uso del poder para prohibir las diferencias internas, amenazando con la desvinculación o penalización pero sin tratar los problemas internos reales.

Inequidad: Para aparentemente salvar el conflicto se favorece al los que dentro del grupo son más o  tienen más poder o son más violentos.  Con este tipo de actuar, el conflicto sigue igual o empeora a corto, mediano o largo plazo.

Confrontación: El conflicto se aborda con franqueza, disposición de solución, verdadero diálogo basado en un bien común y no en intereses personales o sub grupales ajenos a la finalidad del grupo, agilidad.  Se analizan los elementos que dan lugar al conflicto y se busca cómo integrarlo en una vía de superación. Se ponen metas claras; no evadiendo los límites, debilidades o amenazas; se consideran las fortalezas reales.   Requiere de liderazgos reales y muy éticos, madurez de equipo.    

Líderes reales: Líder es quien abre camino si estos no existen o guía por ellos para salvar los obstáculos.  Por ello el líder debe poseer lo que se llama la virtud agibilis, la cual consister en tener una mente ágil que permita visualizar con rapidez la situación en forma integral y proyectarla en el tiempo inmediato y mediato Visualizar, por lo tanto, las consecuencias de una decisión no sólo directas sino transversalmente.   De lo contrario pasará lo que muchas veces: Se da solución a una plaga menor y se genera una mayor o un mayor daño.

Interferencia con grupos de intereses: Para confrontar los conflictos, desde el inicio –a nivel familiar, de pequeñas o magnas sociedades- se debe tener claridad sobre los grupos de intereses intrapersonales o sub grupales que existen dentro de los grupos más globales; para constantemente preocuparse de que esos intereses más particulares no interfieran y tergiversen el sentido del  equipo final.  De ahí la importancia de no estar ajeno a las diferencias y a las influencias de las mismas en la dinámica  del equipo.  El profesor, por ejemplo, debe saber que los problemas familiares que debe enfrentar el  alumno, repercutirán en la forma que éste tendrá de integrarse al grupo curso.  Esto le exigirá estar atento para  adicionalmente tratar el problema familiar y potenciar socialmente al alumno; considerando su edad y conflictos de familia o barrio que enfrenta.

Por ello es importante que el líder distinga cuándo y de qué forma debe tratar un problema personal, familiar o sub grupal (religiosos, ideológico, deportivo, etc.) con alguno(s) de los miembros que conforman su equipo y los conflictos o beneficios para el mismo.  Hay situaciones que requieren un tratamiento no formal y otro formal; algunos en forma privada y otros en forma pública.   

Los retos para consolidar una familia, escuela, curso, empresa, equipo de futbol, vecindad, ciudad, país… etc., son  identificarse con un bien común real –bien para todos y cada uno de sus integrantes- que les una naturalmente en una misma finalidad, motivación, sentido, cohesión, pertenencia. Se requiere comunicación y tareas claramente definidas; con lo cual los integrantes se convocarán con un sentido claro, con un interés de pertenencia, límites y alcances; con claridad, conciencia y compromiso respecto a las funciones, roles e importancia de cumplirlos.

Comunicación constante, confianza, convicción, pertenencia, equidad, responsabilidades y roles claros, dominio emocional, centrarse en la tarea y obra y no en lo personal, mística, son elementos fundamentales para evitar los conflictos y consolidar los grupo.  Los conflictos o problemas, en grado moderado son importantes para que el grupo no se estanque; los conflictos en grado alto son perniciosos, destructivos.







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