Una vez provocado el conflicto interpersonal
o intergrupal; lo más probable es recurrir al llamado consenso, conciliación, mediación y/o a negociación que tienen un
punto común: llegar a un acuerdo. Por mi parte prefiero el término conciliar que alude a un ponerse de
acuerdo en vistas de un bien mayor y
común que beneficie equitativamente a todos los involucrados en un conflicto. El procedimiento consiste en,
primeramente, buscar puntos de coincidencia que, por ser tales, impliquen un
verdadero bien para todos. Luego, reflexionar
sobre la importancia de los puntos en desacuerdo y analizar si su divergencia
es por oposición real o si, en un nivel de mayor reflexión o profundidad, es
posible su armonización. Se debe
analizar qué es exactamente lo que provoca el conflicto: ¿intereses personales
en oposición, en competencia? ¿Intereses ajenos al sentido del grupo o de los
grupos? ¿Afán de dominancia o adueñamiento?
Limitado el conflicto, esclarecido su origen; se busca la posibilidad de
solucionarlo o llegar a algún acuerdo. Lo más importante es la actitud y ética
de los mediadores o árbitros; sus conocimientos y competencias para el tema en
conflicto; sus capacidades comunicativas, ser confiables y su transparencia en
el tratamiento. No se trata, por lo tanto, de un mero negocio
(los negocios tienen finalidad utilitaria) donde yo te doy esto a cambio de
esto otro… o ponemos de acuerdo y aniquilamos de nuevo a Sócrates ¿Acaso
se puede negociar la verdad, las convicciones?
Luis Miguel Díaz, en su libro “+ Chaplin y menos Platón” nos explica cómo
manejar “los conflictos desde la sabiduría del cine y las canciones”; un método
que él llama “cinegociar”. Para este autor, “Todos nacemos con
capacidades para establecer relaciones y generar vínculos. Para el manejo de
conflictos y la negociación necesitamos
afinar estas capacidades, porque ellas serán nuestras mejores aliadas para el
trabajo en equipo” (ibíd. Pág. 2). M.
Carmen Gascón Baquero propone aprender a resolver conflictos a través del cine.
Dime...
El cine nos muestra a través de situaciones de
vida que ficcionan la realidad todo lo que aquí hemos intentado articular a través
de conceptos. Nos muestran personajes
que no dominan sus emociones, el egoísmo, la avaricia, el alcoholismo… El cine nos lleva al interior de sus almas
generadoras de conflictos: al mismo tiempo sufridas y violentas, vidas sin
propósitos o mal direccionadas; rebeldes con o sin causa; caminos hacia la autodestrucción y a destrucción
de otros. Conflictos de toda índole y dimensión. También nos muestra personas que descubren un
heroísmo y liderazgo escondido: bondad, búsqueda de la paz, amor sin fronteras.
“Al ver las películas (…) se invita a
distinguir entre las actitudes y su manifestación” (pág. 14) También es bueno alternar distintos
géneros. “El recurrir a escenas con gran sentido del
humor ayuda a bajar las resistencias al
cambio y a divertirse. Las risas son
comunes y señal de buen presagio en las sesiones” (…) “Una misma escena puede mostrarse en
varias ocasiones y una misma música puede repetirse más de una vez. De esta manera posibilitamos agudizar la
recepción de los contenidos y los mensajes que buscan ser expresados”. (Ibíd. Pág.
14)
Identidad y soledad - Amor y conflictos superados
https://www.youtube.com/watch?v=Am9xAlVFgoU - https://www.youtube.com/watch?v=UCjw-cx8Ss8
La idea es que cada uno de nosotros,
teniendo presente las ideas expuestas, realice un análisis del cine en cuanto nos permitirá analizar diversos tipos de conflictos, quiénes y qué los provoca, agrava y soluciona. Luego hará un paralelo con la realidad conocida directamente o a través de las noticias. En la entrada siguiente expondré una guía base para la solución de conflictos.
Hotel Rwanda - Gran Torino:Conflictos y conciliación
https://www.youtube.com/watch?v=XHlZ-fOzkSE - https://www.youtube.com/watch?v=Qa-1gOfmzcE
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